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La ballena del fail de Twitter

¿Es que acaso alguien le está pagando a Twitter para que hagan estupideces? no termino de comprender como han tomado tantas malas decisiones: destruir TweetDeck, su incapacidad de convertirlo en un servicio confiable con sus caídas cuando más se necesita, y ahora darle la espalda a los desarrolladores de clientes de terceras partes con sus cambios en la API. Para los que no sepan que es, una API es un medio de entablar una comunicación con una aplicación o servicio, en este caso, Twitter. Repasemos algunos de los cambios: una aplicación de terceros puede tener hasta 100,000 usuarios; si tiene más, tendrán que hablar con Twitter para seguir creciendo; si ya tienen esa cantidad de usuarios, cuando lleguen al 200% de su límite actual, entonces tendrán que hablar con Twitter. Ahora todas las aplicaciones tendrán que ser certificadas por Twitter, y no hacerlo podría significar perder tu llave de aplicación. Un nuevo requerimiento que es potencialmente problemático es que Twitter ha promovido su Guía de Despliegue (sobre como mostrar tweets) en Requerimientos de Despliegue: es decir, antes era opcional, ahora es obligatorio que los muestres como dicen ellos; será más difícil para los clientes de terceros diferenciarse de las aplicaciones oficiales.

Los clientes que sacan información de Twitter también serán afectados: con esta nueva API todos tendrán que autenticarse vía OAuth. Supongo que esta nueva disposición afectará a todos los servicios de estadísticas estilo SocialBro que no usen la autenticación por OAuth. Y para finalizar con los cambios, que por cierto no son todos, la nueva API también tendrá nuevos límites: 60 llamadas por hora por punto final, con algunas excepciones para puntos finales con necesidades especiales que podrían llegar hasta 720 llamadas por hora.

Sobra decir que muchos desarrolladores de utilerías y clientes de terceras partes están entre intranquilos a molestos; y no es para menos, pues Twitter es lo que es hoy en día gracias a los muchos y maravillosos clientes y utilerías que hay y que se les deben precisamente a todos esos desarrolladores a los que hoy Twitter les está dando la espalda con sus nuevas disposiciones. Entiendo que todo esto se da por una cuestión muy sencilla: dinero, pero es culpa de Twitter no haber monetizado bien y por otros medios su servicio. Ahora que ya le dieron a todo mundo a probar gratis, empieza a apretar las tuercas cambiando las reglas, y eso es un pésimo modelo de negocios, uno que en particular no le gusta mucho a los consumidores. Ojalá que los muchos desarrolladores de terceros aguanten estas disposiciones y sigan haciendo su excelente trabajo.

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