Candado digital

De vuelta en 2012, cuando empezó este relajo de Oracle contra Google, la idea nefasta de si una API (una interfaz de aplicación, una descripción de como entablar una comunicación con una aplicación) pudiera tener derechos de autor estaba en el centro de la discusión; en un juicio de apelación que se dio hace unos días, el circuito federal dictaminó que una API puede tener copyright, y en consecuencia, que Google violó tal copyright. Lo dijo todo mundo en aquel entonces, y tristemente se cumplió hace unos días: este es un terrible veredicto para la industria, por muchas razones. Por supuesto, saltan a la vista en primera instancia el hecho de que será un duro golpe para la innovación; es decir, extender API’s es y ha sido clave para muchos avances; las empresas pequeñas podrían verse particularmente afectadas, pues ahora tendrán que considerar más abogados en sus filas cuando vayan a crear una nueva API, que nadie las garantiza que no exista previamente; las API’s permiten que otros con distintas ideas las implementen en productos nuevos e inovadores que los mismos creadores de la API no pudieron vislumbrar. En fin, se pueden especular muchísimos caminos negativos que podría tener este fallo. Simple y sencillamente, amenaza con echar abajo toda la tubería con la que funciona buena parte de la red el día de hoy, todas esas pequeñas y grandes tecnologías que permiten ser interconectadas gracias a sus respectivas API’s y a su vez nos avientan toda clase de representaciones, que a su vez vemos y usamos en las pantallas de nuestros equipos; todo esto está en peligro, ni más, ni menos.

En lo que a mi respecta, un problema de fondo en todo esto es que, como le dije a un amigo en Facebook, las cortes no entienden de tecnología; por supuesto que hablo de manera muy general, han habido fallos que han sido con plena comprensión del problema que estaban deliberando, pero son los menos.

En cuanto al caso, aún no es definitivo, y Google puede tiene algunos caminos que puede tomar para defenderse, particularmente por el lado del uso justo, cosa que ya le ha dado buenos resultados antes. Y como acertadamente dice el artículo de EFF al final, no dudamos que pueda defenderse, pero no debería tener que hacerlo.